14 de octubre de 2009

Atemporal. Eterno.

Cómo pasa la vida de rápido. A veces, si te detienes a pensarlo, la vida se te escurre entre los dedos más rápido de lo que desearías. Dos meses, dos años. Apenas hay diferencia. Somos seres atemporales, y nuestro tiempo no es sino una invención. Somos recuerdos, sinapsis neuronales, imágenes y sonidos registrados en nuestro encéfalo, y los segundos no son el tiempo que tarda la luz en recorrer tantos kilómetros sino el grado de placer que encontremos en aquello que estamos viviendo. Por eso pueden ser eternamente largos o terriblemente efímeros.

El tiempo es una gran mentira. Sólo es el gran ausente, el ladrón que inventamos para justificar el fin de nuestra existencia. Nuestra vida no está dividida en años sino en momentos, en situaciones, etapas. Ya no soy el mismo que hace dos años. He cambiado, y no me han influido los minutos y los segundos, sino los besos que he dado, las decisiones que he tomado, los logros que he conseguido; las decepciones que me he llevado, los golpes que he recibido y las veces que me he levantado. Pero sobre todo las veces que me he caído. Sin ellas no podría haber empezado a conocer, a descubrir. No hay placer sin esfuerzo ni amor sin espina.

Somos seres atemporales. No hay tiempo, solo recuerdos. No hay regla, solo cambio. No hay segundos. Hay cicatrices y marcas, golpes, giros y desvíos.

Que no te vendan tiempo. No existe. Tu tiempo es tu vida.

23 de marzo de 2009

Que lo lleve El Chico.

-Fermín, esto pesa un quintal. ¡Llévalo tu, anda!
-¡Chssst! ¡Silencio!

Y hubo un breve silencio. Siguieron la marcha. Y de nuevo se levantó un ligero rumor.

-... Quita quita, yo no lo llevo que necesito estar fresco. Llévalo tu otro rato... O mira, dáselo al Juli que está menos fatigado...
-Oyes no, que nos conocemos, que...
-Leche... que os juro yo que no puedo con el dichoso perolo este...
-¡Eh! ¿Por qué no lo lleva el Chico?

Y el Chico, que hasta ese momento había permanecido en riguroso silencio, miró ofendido al Juli, que le sonreía socarronamente.

-... Yo no lo llevo que no bebo... - dijo el Chico, en un murmullo apenas inteligible.
- ¡Toma! Pero estás en el pelotón, ¿o no? Anda dáselo, Román.
- Que no llevo yo eso que no bebo. Y no se...

De nuevo la voz del sargento calló a los soldados.

- ¡Silencio! - gritó en un susurro. Todos callaron. - Alto. ¿Se puede saber qué demonios os pasa? - todos sus hombres bajaron la cabeza y, azorados, pidieron disculpas.

- Lo siento mi sargento. Se trata del jarro, señor. Pesa mucho, calculo que unos sesenta kilos, y es difícil llevarlo... todos lo hemos estado llevando menos el Chic... menos Rufino, señor, y...
-Baje la voz, cabo Fermín. ¿Qué problema tiene usted, Rufino?

El Chico alzó el mentón y se cuadró para hablar con el joven pero brillante sargento. Fermín, Julián, Román, Antonio... todos ellos eran veteranos. Eran mayores, corpulentos y barbudos, y reían y bebían hablando de mujeres en el campamento. Pero el sargento Pablo no. El sargento era joven, lampiño y serio, y usaba unas diminutas gafas que le otorgaban un aspecto aún más juvenil. Lo cierto es que nadie le tomaba muy en serio salvo él, Rufino, el Chico.

Lo llamaban así porque tenía tan solo diecinueve años. Se alistó en el ejército para huir de las barbaridades que su gente cometía en Madrid. Aquello era un horror. Fue duro despedirse de su chulapa, la novia más guapa de todas las castizas; dejar a su familia, a su ciudad... Pero era insostenible. Y con tan solo diecinueve años se alistó como miliciano en la república y fue enviado a Teruel.

Allí comprobó que todo lo que había oído acerca de la guerra era falso. Desde siempre había adorado la disciplina militar y le encantaba el ejército. Esto, el sufrimiento en Madrid y sus ideales le impulsaron a unirse a las filas republicanas.

Cuando a un hombre que no sabe lo que es la guerra le preguntas qué es lo peor, te contesta cualquier cosa antes que la verdad. Es muy bonito decir "la muerte de tus compañeros", o "los enemigos caídos", o "tener que matar a tus hermanos". Pero lo cierto es que las tres peores cosas de la guerra, y esto lo dirá cualquier soldado que haya vivido una guerra, son el frío, el sueño y los piojos. Y Rufino, el Chico, no tardó en comprobarlo.

Pero ahora tenía ante sí al joven sargento Pablo, que lo miraba contrariado esperando una explicación.

- Verá, mi sargento... Yo no bebo. Por ello, no veo motivo por el que tenga que cargar con ese enorme ánfora de vino, señor...

- Muy bien. Verán, soldados. El desfiladero por el que situamos se recoge en nuestro mapas como "TERRITORIO ENEMIGO", con letras bien grandes. Si no quieren delatar nuestra posición, guarden silencio. Es una orden.

Rufino admiraba la diligencia con que el sargento dictaba sus órdenes. Sin alzar la voz, sin increpar, sin amenazar. Diríase con indiferencia, casi.

Y continuaron su marcha, a lo largo de un desfiladero de apenas dos metros de ancho, a cuyos pies nacía un extenso precipicio. Era peligroso pero necesario, y hacía semanas que la guerra obligó al joven Rufino a no tener vértigo, entre otras cosas.

El vino... que harían los soldados sin el vino. Que les permitiría olvidar las largas y extenuantes jornadas, la muerte de sus camaradas, de sus familiares. La lejanía de sus amores, el paso del tiempo, las derrotas, la amargura del polvo del camino.

- ... Oye Román, dáselo al Chico. Que no se da cuenta el...
- No empecemos otra vez, Fermín, que hay que...
- Ea, que lo lleve el chico. Amos hombre, lo va a tener que cargar el Juli o ...
- Claro que sí, dáselo al Chi...
- ¡Que yo no bebo, leche!
- Leche la que te voy a meter como no lleves el...

El sargento alzó la mano. El pelotón detuvo su marcha.
Con una tranquilidad pasmosa, el sargento Pablo, erguido todo lo que su juvenil estatura le permitía ante tales bestias, recorrió la fila, sin inmutarse, y le pidió a Román que le diese el cántaro.

Acto seguido lo tiró por el barranco. Sin más.

Volvió sobre sus pasos y, de nuevo en la cabeza del grupo reanudó la marcha.



Mi abuelo solía contar llegados a este punto que se oyeron los cerrojos de los fusiles. Que olía a motín. Él cuenta que en toda la guerra civil española no vió mayor acto de valentía que el de aquel joven sargento tirando la más sagrada reliquia de sus enormes y viejos soldados.

Mi abuelo, el Chico, ya no es el chico, ni me puede contar más historias. No queda más remedio que atesorar sus historias y el brillos de sus ojos grises.

9 de marzo de 2009

Here we go

Vuelvo con las pilas cargadas, aún con exámenes pero con tiempo para meterme aquí de vez en cuando. Intentaré acutualizar periódicamente. Y como muestra, un hermoso botón que nos dejó Enero. A veces cierro los ojos y creo sentir la suave caricia de los copos sobre mis mejillas.



28 de septiembre de 2008

Ayer terminó la Leyenda del Indomable.


Adiós, Paul.


Muere ayer Paul Newman a los 83 años de edad.
Se van los ojos azules más bonitos del mundo.














8 de septiembre de 2008

Porque no hay vida sin ellas.



Me gustan las chicas.
Me gustan las que caminan apresuradas por la calle sin haberse arreglado del todo y con el cabello al viento.
Me gustan las que caminan en grupo hablando y riendo en voz alta, las que se rien por algún desconocido motivo cuando pasas a su lado.
Me gustan las que, cuando las miras, no apartan la mirada sino que mantienen sus ojos fijos en tí.
Me gustan las que, además, tienen los ojos bonitos.
Me gustan las que tienen una sonrisa en la cara desde recién levantadas.



Me gustan las que sonríen con los ojos.
Me gustan las que ríen. Me gustan las inteligentes.
Me gustan las guapas.
Me gustan las que saben que son guapas, y que si te enseñan una foto no dicen "Salgo fatal" sino que sonrien.



Me gustan las que tienen manos delicadas, labios tiernos y mirada dulce.
Me gustan las que no hablan de banalidades.
Me gustan las que lloran de emoción y de alegría.
Me gustan las que valoran los detalles.
Me gustan las que llevan pantalones turcos y camisetas de tirantes.



Me gustan las que se sientan solas en una terraza, completamente arregladas y con gafas de sol solamente para tomar un café y leer.
Me gustan las que van oyendo música en el metro con una sonrisa.
Me gustan las que te escuchan y te miran fijamente mientras asienten y, además, ¡lo hacen de verdad!



Me gustan las que sonríen y hacen preguntas inocentes mientras miran con ojillos angelicales.
Me gustan las que fingen no saber algo para que tú se lo expliques y te sientas importante.
Me gustan las que susurran en el oído.
Me gustan las que les gusta la misma música que a mi.
Me gustan las originales.
Me gustan las mujeres más que nada.

4 de septiembre de 2008

Crítica de Cine. "El Caballero Oscuro"






























Título original:
The Dark Knight


Director: Christopher Nolan

Reparto: Christian Bale (Batman), Heath Ledger (El Joker), Aaron Eckhart (Harvey Dent), Maggie Gyllenhaal (Rachel Dawes), Michael Kane (Alfred) y Morgan Freeman o Gary Oldman entre otros.

Sinopsis: Con la ayuda del nuevo fiscal de Gotham, Harvey Dent y el teniente Jim Gordon, Batman (Bruce Wayne) comienza una campaña para eliminar a las mafias que asolan la ciudad oscura. Lo que en un principio se alza como un poderoso tándem formado por el caballero blanco (el fiscal que ofrece soluciones legales), el caballero oscuro (Batman, quien prefiere usos menos lícitos) y el implacable teniente Gordon, acaba siendo frustrado por un enloquecido malhechor qeu ofrece su ayuda a las mafias. Este villano, Joker (como se hace llamar) consigue atemorizar Gotham y poner en jaque a todas las fuerzas de seguridad del estado. Mediante trampas, ataques encubiertos por otras maniobras y actos completamente fuera de la moral humana, el joker consigue sembrar el Caos, medio en el que se siente como pez en el agua. Tan solo Batman podrá detenerle, ya que no es posible ajusticiarlo (no tiene identidad, ni pasado, ni está registrado en la base de datos del estado) ni posee puntos débiles. Además, el joker parece querer únicamente demostrar que Batman no es invencible y sólo aparece si aparece él. Tal es su habilidad y astucia, que llegado el momento, es capaz de obligarle a tener que confesar su verdadera identidad.
Para más información, pincha aquí
(página oficial de El Caballero Oscuro. También podrás ver el Trailer)


Opinión personal.

Sin duda es una buena película. Posee acción, un buen argumento y una sólida base como solo lo podía ser el genial cómic de DC. Es entretenida y emocionante, y posee un gran sentido del ritmo en cuanto a la organización de escenas pausadas y de acción se refiere. Es asombroso como consigue mezclar escenas lentas, argumentales y dialogadas con sublimes escenas rápidas que derrochan calidad técnica. Tambien es asombroso el presupuesto que se ha tenido que emplear en ella, llegando a construir un edificio real para luego derruirlo...(la cantidad de dinero que se gasta inútilmente...)

En cuanto a los personajes, solo hay uno. Solo está el personaje.
El Joker se lleva la palma. Cierto es que el papel es un caramelo para cualquier actor: un papel histriónico y sobrado, divertido de interpretar... pero es que Ledger lo ha sabido hacer con una naturalidad y facilidad pasmosas. Increíble la sensación de locura, de Caos, de desesperación al contemplar un enemigo sin puntos débiles que es capaz de transmitir el difunto actor. Una pena que se lo hayan llevado las drogas. Prometía, y tras este papel más aún.

En ocasiones te hace reir, en otras es capaz de asustarte como en cualquier película de terror. En otras se deja admirar con geniales matices. Me ha encantado.

El Joker es el protagonista de la que hasta hoy ha sido la mejor película de Batman, con permiso del maravilloso Sr. Burton. Personalmente, me gustaba más el enfoque sombrío que mostraba de la ciudad de Gotham y lo bien adaptada que estaba del cómic: sus callejones oscuros, sus edificios góticos... Pero es que El Caballero Oscuro nos muestra un mundo más realista. Basado en el cómic, si, pero como si hubiese pasado el comic a la realidad, no la realidad al cómic

En general, la película es muy buena, una genial película de acción y un notable film en general. Muy recomendable.

Frase de la película:















(Batman): ¡¿Dónde está Harvey Dent?!
(Joker): Umm... ¿Qué hora es?
(Batman): ... ¿Y eso qué importa? ¡¿Dónde está Harvey Dent?!
(Joker): Es que... dependiendo de la hora que sea... Harvey puede estar en un sitio... o en muchos a la vez...


Att: Rojo

3 de septiembre de 2008

Bienvenidos al rincón de Rojo


Hola a todos, al teclado Rojo.
Estreno blog... y no se qué poner.
Iré actualizando con temas de actualidad, cine, música,... de todo un poco. Este blog no es profesional ni especializado. Es el blog de un chaval que contará un poco cómo le van las cosas y dará la opinión sobre diversos temas, como cine, música, literatura...
Espero que os lo paseis bien aquí.
Bienvenidos al rincón de Rojo.